Lucía Pérez-Sánchez, Laboratorio de Investigación de Materiales Dentales y Biomateriales, Facultad de Odontología, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México
Janeth Serrano-Bello, Laboratorio de Bioingeniería de Tejidos. Facultad de Odontología, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México
La experimentación animal ha sido un pilar fundamental en la biomedicina, mediante el uso de especies como roedores, primates y cerdos. No obstante, las marcadas diferencias biológicas interespecie y las crecientes preocupaciones éticas sobre el uso de seres sintientes han evidenciado limitaciones en la traslación de los resultados a los humanos. Esto ha impulsado la aplicación del principio de las 3R (reemplazo, reducción y refinamiento) como un marco ético esencial para la investigación contemporánea. Actualmente, las tecnologías para el reemplazo se agrupan en tres categorías principales. En primer lugar, los métodos in vitro han evolucionado de los cultivos bidimensionales tradicionales a los modelos tridimensionales, los organoides y los sistemas Organ-on-a-Chip, que emplean microfluídica para recrear con alta precisión el microambiente fisiológico humano. En segundo lugar, el uso de ciertos invertebrados, como Caenorhabditis elegans y Drosophila melanogaster, permite realizar estudios de alto rendimiento en genética y toxicología con menores costos y restricciones éticas. Finalmente, las aproximaciones in silico, potenciadas por la inteligencia artificial, utilizan modelos de farmacocinética basada en la fisiología, relación cuantitativa estructura-actividad y acoplamiento molecular para predecir la farmacocinética y la toxicidad de los compuestos de manera virtual. Por lo tanto, estas tecnologías no solo minimizan el sufrimiento animal, sino que optimizan la eficiencia y la seguridad en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.
Palabras clave: Animales de laboratorio. Principio de las 3R. In vitro. Invertebrados. In silico.